El MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires) ya incorporó a su colección permanente Tercer Ojo la obra Wiraqucha danzante (Carnaval de Oruro) del pintor boliviano Alejandro Mario Yllanes. La obra del pintor si bien no es muy conocida en nuestro país en el ámbito internacional ha conseguido un gran número de adeptos e, incluso, parte de ella fue exhibida en importantes museos como el M.O.M.A. de NY o el Palacio Nacional de Bellas Artes de México.
Ser artista no es fácil en ningún lugar del mundo y en ese sentido, Argentina, no es la excepción. Desde hace casi doscientos años, los arquitectos que construyeron las obras más emblemáticas de la nación o bien cayeron en el más absoluto de los olvidos o bien, en el más ingrato reconocimiento de sus obras, tal como fue el caso de Francisco Salamone, padre de muchas de las criaturas que persisten en diferentes pueblos de la provincia de Buenos Aires y en otros tantos lugares del interior.
Una buena elección para iniciar la segunda parte del recorrido al museo es la sala dedicada al siglo XIX, época en la cual el país vivenció importantes acontecimientos históricos y logró la materialización de un estado moderno. Así es como luego de haberse tomado un descanso en la recorrida del primer tramo, lo mejor es irse hasta las salas del primer piso y perderse entre los fascinantes elementos que ilustran aquellos años.
El de Sara Gallardo es de esos casos en la literatura argentina que tardan en ser reconocidos, pero que al final lo logran. Escritora con un pasado de abolengo (era tataranieta de Bartolomé Mitre, bisnieta de Miguel Cané y nieta de Angel Gallardo) y un enorme talento para desplegarse en el mundo de las letras, le tocó vivir y desarrollar su arte en un momento de la historia argentina en el cual la literatura femenina parecía haberse completado con el tríptico de Silvina Bullrich, Martha Lynch y Beatriz Guido.
Redactor/Editor
Periodista, docente y viajero crónico. Actualmente reside en Buenos Aires. Desde 2004 edita el presente sitio y viajó por más de 50 países alrededor del mundo. Su trabajo se basa en exponer el costado más humano de los viajes, ese que aparece cuando logra alejarse de la idea de turismo y emprende un camino con el otro descubriendo sus costumbres, sus sistemas de creencias y sus mentalidades.