14 Jan
14Jan

La puesta del MAR(Museo de Arte contemporáneo de Mar del Plata) significó, además de uno de los mayores espacios museísticos de la ciudad, la posibilidad de ofrecer un lugar de gran valor cultural para todos los turistas que año tras año llegan en búsqueda de distensión, diversión o bien pasar unos días inolvidables en familia. 

La idea de llevar un museo de tales características al lado más austral del mundo (pensemos que más abajo de Mar del Plata si bien hay museos, no tienen las cualidades de éste) fue la de dejar en claro el lugar de vanguardia que tiene la Argentina en cuanto a arte respecto de las otras ciudades de la región y, por otro lado, la de revitalizar y exhibir el importante patrimonio de los artistas que desde la década del sesenta escribieron un capítulo de importancia en la historia del pop, tanto como sucedió en EEUU (país de origen del movimiento) o en España (que se transformó en el primer país hispano en adoptarlo y luego llegó a nosotros).

En este posteo los invito a recorrer juntos las instalaciones del mayor emprendimiento cultural de la Provincia de Buenos Aires, de igual nivel que los grandes museos que están ubicados en Ciudad de Buenos Aires (tales como el MALBA o el Nacional de Bellas Artes) y comparable, por que no, con los museos de arte moderno más importantes del mundo.

En la entrada misma del museo Marta Minujin creó un lobo marino gigante que es el emblema de la ciudad. Recubierto de papeles metalizados que unos días antes de semana santa se canjearán entre los presentes por alfajores Havanna, la estructura intenta ser una especie de escultura gigante al estilo del perro que está en el Museo Guggenheim de Bilbao. Una vez desarmada la estructura metálica, el lobo será revestido de pasto sintético y adoptará una tonalidad verde que le cambiará inevitablemente la fisonomía. 

En la entrada y a modo de recibimiento, los organizadores decidieron ubicar a Moria Casán, ícono y referente indiscutido de la cultura pop de las décadas del 70 y 80 como epicentro de la sala. Ubicada sobre la PB. esta gigantografía de casi tres metros de altura es una reproducción de la fotografía que se tomara a la vedette en los años ochenta cuando Edgardo Giménez le realizó un body painting que quedó en la memoria y en la retina de quienes estuvieron presentes ese día. 

Sobrevolando la figura de Moria se encuentra una serie de aviones, también diseñados por Giménez, en apariencia amenazantes, formando así una verdadera instalación. Algunos aseguran que la idea de Giménez fue la de recrear aquella escena de Las Tentaciones del Dr. Antonio de Federico Fellini, donde Anita Ekberg (la diva de la Dolce Vita) se transforma en una gigantesca mujer, como si fuera un King Kong sensual y que intentará meter al pequeño médico entre sus pechos.

Las salas se encuentran en el primer piso y a ellos se puede acceder ya sea por escaleras mecánicas (especialmente colocadas en forma de X guardando un diseño de vanguardia) o bien por ascensores. Al llegar allí la exposición comienza con esta pared de bienvenida en la que se anticipa el contenido de aquello que se va a ver en el interior y un listado con los artistas más importantes que forman parte de la muestra.  

Jorge De la Vega es el elegido para comenzar a andar los caminos del Pop Art argentino. Este artista plástico vivió varios años en Estados Unidos y se vió influenciado por las tendencias artísticas de los años sesenta. Hippismo y Culture beat son la base de su obra, la cual se puede ver reflejada en estas dos piezas, máximes obras de su producción.

El Rompecabezas es una pintura que cuenta con una cualidad performática. Si se corren las piezas hacia cualquier dirección siempre encastrarán de manera geométrica y también siguiendo las líneas del diseño, dando la posibilidad de ver diferentes cuadros según se acomoden las piezas. El aspecto participativo y performático es una de las bases del arte pop que invita a las masas a formar parte de la obra, dejando de lado la forma tradicional de observación estática y no intervencionista.

El final de la primera sala concluye en un pasillo laberíntico en el cual hay una instalación de luminarias tal cual como se hacía en el Instituto Di Tella. - Que emoción... me siento en la Menesunda- exclamó una señora sesentona de pelo blanco y aros pop que venía detrás mío cuando ingresamos en el pasillo. Al otro lado, entre neones y collages de algunos artistas desconocidos, Marta Minujín capta la atención de los asistentes con algunas de sus piezas más reconocidas. 

Partido de rugby hecho con neones es lo primero que se ve apenas se abandona el pasillo.

Con muy buen tino los curadores de la obra decidieron hacer una reproducción de EL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA, realizado de manera conjunta con Andy Warhol en Nueva York a principios de los 80. La obra es una metáfora o un símbolo del pago de la deuda que nuestro país tiene con el gran país del norte. Utilizando el maíz como medio de pago (y llamado el "Oro americano") la artista acuerda cancelar la deuda con Andy, aparente representante del FMI. La serie fotográfica original  está exhibida en el MALBA Fundación Constantini y, a diferencia de esta, no puede ser fotografiada.  

En esta fotografía se ve a una joven Marta Minujin en su atellier de París mientras cursaba la beca Gugenheim. Por entonces recorría las calles de la ciudad buscando ospicios y hospitales para proveerse de colchones viejos y devencijados para realizar su obra. De entonces perfecciona su debilidad por las figuras de gomaespuma de colores estridentes, todo un clásico de su obra.

A un costado se encuentra La Sala Blanda, hecha totalmente de colchones (paredes, piso y techo). La propuesta de la misma es sacarse los zapatos e independientemente de la edad que se tenga, permitirse la sensación de vivir al menos por un rato en un mundo blando alejado de estructuras rígidas y normas de conducta reguladas por la sociedad. La sala es un éxito rotundo entre los niños, aunque rara vez se ven adultos ingresando en ella.

A un costado de la sala blanda de Martha tres grandes del Instituto Di Tella encuentran el espacio ideal para exhibir sus obras. Juan Stoppani (Escultor y escenógrafo teatral) exhibe su Tomorrow Man (o Los Astronautas) dos hombres con cualidades y una acentuada estética futurista. La obra fue exhibida en el Instituto Di Tella de la Calle Florida y era uno de los elegidos por el público que llegaba ansioso de admirar el sinfín de posibilidades que aquel centro ofrecía.   

Allí mismo se puede ver Los Nadadores de Rodriguez Arias. Con una técnica y una estética similar a la de los hombres del mañana de Stoppani, estos dos personajes son un ícono indiscutido del pop de los sesenta, ya que fueron utilizados para ilustrar cientos de libros, catálogos e impresos en afiches, postales y otros objetos para los amantes del consumo de masas.

En la Bienal de Arte de Venecia de 1964  el marplatense Pablo Menicucci se alza como la gran revelación del evento. Al regresar es recibido con un gran happening por el ambiente cultural marplatense y allí comienza a trabajar en una serie dedicada a las estrellas de cine y de la televisión internacionales con especial interés en la figura de Sofía Loren, quien por entonces se alzaba como el modelo de mujer occidental. Un año después gana la Beca Guggenheim y se va a París. Allí estará hasta mayo de 1969 y llega a vivir los acontecimientos del Mayo Francés. A su regreso a Argentina forma parte del staff de artistas que integraban el Instituto Di Tella y se transformó en el artista marplatense de mayor renombre. 

Tríptico con los retratos de Hugo Guerrero Martineitz, Tato Pavlovsky y Josefina Robirosa 

La diseñadora de vestuario Delia Cancela ocupa una sala del museo. Su obra Ticket to ride (basada en el juego de palabras propuesto en la canción de los Beatles) se encuentra dentro de una pequeña carpa en la que se exhiben algunas otras pinturas que llevó a cabo junto a su pareja el pintor Pablo Mesejean. La sala de Cancela está invadida por pinturas de modelos de la época asimismo como de fotografías que formaron parte de las principales revistas de moda de aquellos años.

Esta tapa de Vogue fue uno de los grandes logros de la diseñadora cuando disenó unos aros de oro que cubrían totalmente la superficie de la oreja. Por entonces causaron sensación en Europa y se llegaron a poner de moda por un tiempo, aunque claro está, no prosperaron en popularidad debido al costo que tenían por tratarse de una pieza de oro macizo.  

Edgardo Giménez, ya nombrado anteriormente comparte la sala contigua a la de Cancela (y a una muy pequeña -quizás este sea el desacierto de los curadores- con los actores y cantantes del Di Tella tales como Nacha Guevara o Marilú Marini) el artista expone algunos de sus coloridos retratos y la langosta roja platinada que es una de las piezas que mayor asombro y admiración producen en el público.

A un costado de las pinturas exhibidas en una de las paredes se encuentra la ola gigante realizada también por él y que fue utilizada en la película Los Neuróticos, primer film lisérgico o flower power argentino. Allí se contaba la historia de varios pacientes que llegaban a una clínica de recuperación sexológica para curar diferentes problemáticas o patologías relacionadas con el sexo. 

La incorporación de un espacio especial dedicado a la figura y obra de Federico Klemm es quizás uno de los mayores aciertos del museo y homenaje a uno de los hombres que más supo de arte y que intentó, de un modo pop, llevarlo a las masas a través de su programa El Banquete telemático, donde haciendo uso de su gracia y sus conocimientos brindaba una cátedra amena y llena de contenido. En el lugar además, de algunas pinturas que diferentes artistas hicieron de él, se pueden ver de manera ininterrumpida fragmentos de aquel programa en el cual hablaba sobre diferentes movimientos desde los más clásicos a los más vanguardistas. 

Algunos de los personajes más importantes de la cultura argentina están plasmados por distintos artistas en una de las salas de mayor superficie del museo. 

Josefina Robirosa y su particular estilo entre cinetismo y pop también tiene un espacio de privilegio 

Una de las salas llama la atención por lo gracioso de la propuesta de las pinturas que la integran. Con los personajes de la historia nacional como base, diferentes artistas idearon una obra en la que ese prócer adquiere otra dimensión, diferente por la cual se lo reconoce usualmente.  En este primer caso se ve a Delia Cancela en una moto flower power conducida por Bernardino Rivadavia. 

El General Lavalle y el auto doble comando 

La Primera junta de gobierno vista como el plantel de la Selección Nacional Argentina

Al final de la visita, el Museo ofrece una acogedora sala con bar y restaurante donde se encuentra una scursal de La Fonte d´Oro en la que se puede tomar algo o bien almorzar o cenar. El diseño y el mobiliario evoca a la cafetería del Museo de Orsay de París.
Hasta el momento el museo no cuenta con una sala especial para Guift Shops aunque se encuentra en construcción. Seguramente en los próximos meses el museo estará funcionando con todas las instalaciones completas brindando así todos los servicios que requiere un sitio de tal magnitud.

MUSEO DE ARTE CONTEMPORANEO DE MAR DEL PLATA (MAR)

Avenida Camet esquina López de Gomara

Horario: martes a domingo de 10.30 a 21.00

Entrada libre y gratuita

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