Si una persona tuviera en su vida sólo una oportunidad de conocer Europa y pidiera que le recomienden los 10 sitios que no puede dejar de conocer en el viejo continente Florencia estaría, seguro, en ese listado. Pensada por los hacedores del imperio romano como un punto estrategico cercano a la imponente centralizadora Roma, Florencia evolucionó a un ritmo muy diferente del resto de las ciudades estado italianas como Venecia, Génova o Milán. Durante la Edad Media se transformó en un centro de peregrinaje en la Península Itálica y fue el epicentro en el cual se construyeron importantes catedrales e iglesias de estilo románico, tan en boga por aquellos tiempos.