Si una persona tuviera en su vida sólo una oportunidad de conocer Europa y pidiera que le recomienden los 10 sitios que no puede dejar de conocer en el viejo continente Florencia estaría, seguro, en ese listado. Pensada por los hacedores del imperio romano como un punto estrategico cercano a la imponente centralizadora Roma, Florencia evolucionó a un ritmo muy diferente del resto de las ciudades estado italianas como Venecia, Génova o Milán. Durante la Edad Media se transformó en un centro de peregrinaje en la Península Itálica y fue el epicentro en el cual se construyeron importantes catedrales e iglesias de estilo románico, tan en boga por aquellos tiempos.
Pero más allá de que en los mil años de medioevo fue una ciudad que acompañó a la Roma cristiana, al finalizar aquel período y comenzaron a soplar los aires de modernidad, sin quererlo, se transformó en la caja de resonancia en la cual artistas, pensadores, políticos, comerciantes, banqueros y otrs personajes que la habitaban consolidaron el origen del Renacimiento logrando que, desde allí, se propagara hacia otros espacios del continente cambiando con ello la historia de la humanidad en un antes y un después. A partir del siglo XV albergó a personajes de la política como Lorenzo de Médici (uno de los hombres más importantes de aquellos años y que supo ubicar a toda su familia en importantes espacios de poder) y Nicolás Maquiavelo, además de artistas como Leonardo Da Vinci, Sandro Botticelli, Rafel Sanzio, Giovanni Bocaccio, Michelángelo Buonarotti o el mismo Felipe Bruneleschi, creador de la famosa Catedral que engalana el corazón del casco histórico y que se transformó en un símbolo de identidad de la ciudad.
Por eso visitarla y descubrir sus secretos resulta siempre una experiencia inolvidable ya que pocos lugares en Italia están tan cargados de historia y arte como lo está ella. Para sostener esa idea no hace falta más que apelar al pensamiento de los administradores del patrimonio mundial que dicen que Italia atesora el 60% de los bienes culturales de la humanidad, no se hace raro pensar que, al menos la mitad de ese porcentaje, seguro, reside en Florencia.
Ahora bien,teniendo en cuenta el acervo cultural e histórico que la define, en este artículo les muestro algunos de los tópicos con los que se puede encontrar el viajero que llega a ella con intenciones de descubrirla y disfrutarla en su totalidad:

Edificios renacentistas y barrocos junto a arcos medievales le imprimen a la ciudad un aire de pasado glorioso y de identidad muy particular. Asimismo, las grandes marcas de ropa o sellos de moda la eligen por reunir un público con estilo y elegancia, propicio para el consumo de bienes de lujo.

Las reminiscencias al pasado en cualquier rincón de la ciudad transforman a Florencia en una verdadera cápsula del tiempo. En miles de objetos, prácticas o rituales, se pueden apreciar la presencia inequívoca de la historia de la humanidad.

Una decena de centros de fe cristiana y de muestras del arte renacentista como pocas veces aparece en cualquier otro destino de Italia o del continente. Con el edificio del Duomo, portador de una de las cúpulas más modernas y novedosas que se construyeran durante el Renacimiento, en la ciudad se pueden apreciar iglesias, parroquias, conventos y monasterios que perviven desde los años de la Edad Media.

Centro residencial de las piezas más importantes de la historia del arte, la ciudad alberga algunas de las piezas más icónicas realizadas por los genios de Da Vinci, Michelángelo, Botticelli, Della Francesca o Caravaggio. Con una decena de museos de los más importantes del mundo, el viajero tiene una opción fabulosa para adentrarse en los secretos de piezas emblemáticas del arte mundial y acercarse al mundo de la pintura, la arquitectura o la escultura.

La ciudad no sólo alberga arte e historia sino, además, algunas de las tiendas más reconocidas de marcas u objetos de culto. Mientras se la recorre se pueden descubrir almacenes de cómics, caricaturas o algunos personajes animados que facturan millones en el mundo y se transformaron en verdaderos íconos culturales de occidente (En la fotografía se aprecia un "Mylittlepony Store")

Florencia es una de las ciudades más recomendadas para adquirir productos de moda con diseños realmente innvoadores y a precios razonables. Zapatos, carteras, ropa femenina, perfumes, pieles o bijouterie son los preferidos de los turistas cuando planean una estadía en ella.

Si bien en toda Italia la gastronomía es una de las más representativas de Occidente, en Florencia alcanza niveles admirables. Con una enorme oferta de sitios para probar los platos más icónicos de la comida italiana (pizza, pastas, gelattos, tramezinos, focaccias o cagnolis) la ciudad se transforma en uno de los sitios más nobles para los amantes del buen comer.

El río Arno le otorga a la ciudad unas vistas dignas de una pintura y le regalen al viajero la posibilidad de disfrutar de paisajes de extrema belleza y con la sensación de atravesar un viaje a través de la historia.

Como en toda ciudad cosmopolita y eminentemente turística durante el día - e incluso por las noches- se puede disfrutar de eventos callejeros, conciertos gratuitos o performances al aire libre. Sólo hay que averiguar en qué días y horas se llevan a cabo y se puede asistir sin tener que pagar un sólo euro.

Por las noches la ciudad adquiere una belleza enigmática invitando al viajero a vivirla en cualquiera de las mil formas que ofrece. Momento ideal para recorrerla, salir a tomar algo, cenar, asistir a un concierto o simplemente perdiéndose enre el gentío que la puebla cuando cae el sol, ese momento también puede ser uno de los más propicios para que los amantes de la fotografía realicen algunas de sus imágenes más inolvidables.
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