Así como Diego Velázquez está considerado el hombre que mejor pintó la corte de Felipe IV y su impronta en el Madrid de los Absburgo, El Greco es el pintor más representativo de la vida toledana. Su influencia y su presencia se puede observar en cada esquina, en detalles decorativos, en postales, en abanicos y en la miles de reproducciones que los turistas que llegan a diario a la ciudad adquieren a un ritmo frenético renovándole al pintor el mote de ícono pop aunque su vida y su obra se hayan desplegado casi tres siglos antes de que la idea de pop-art apareciera en la historia oficial del arte.