13 Feb
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En tiempos del Imperio romano Toledo nació como una joya y, desde entonces, jamás perdió su esplendor. Fueron los visigodos quienes le imprimieron un espíritu de majestuosidad imponente, pero no fue menor el legado que dejaron los moros (en el 730 de la era cristiana) o los judíos cuando, algunos años después, se asentaron a orillas del Tajo y alcanzaron el sosiego para los exilios y expulsiones traumáticas sufriudas desde diferentes lugares de Asia y Europa. Luego, sobrevinieron los esplendorosos siglos XVI y XVII bajo el dominio de los Austrias y allí se convirtió en un verdadero centro de la vida política, diplomática, comercial y social tanto que fue uno de los mas admirados y envidiados por otras ciudades de España. 

En ella vivió El Greco (Domeniko Theotokópoulos, pintor griego que la eligió para asentar su taller y desplegar su significativa obra de arte), en 1534 la visitó Hernán Cortés luego de haber inciado el proceso de conquista del espacio azteca y sus edificios y monumentos más emblemáticos supieron sobrevivir a los bombardeos Primera Guerra Mundial y la decena de atentados cometidos durante la Guerra Civil Española. Su pueblo fue vital para la creación de lo que hoy los españoles conocen como “ser castizo” y muchos de sus rincones -de honda belleza- supieron inspirar a pintores, escultores, músicos, artistas y cineastas que la adoptaron como musa indiscutida y la ayudaron a que sea considerada todo el mundo como la “joya medieval mejor conservada de la humanidad". 

Además, el hecho de haber sido el espacio en el que confluyeron tres culturas tan diversas logrando una unidad muy particular, la volvieron, para muchos, un verdadero centro de ocultismo y un lugar en el que se cree que permanecen escondidos en ella miles de mensajes, secretos, criptogramas o muchas verdades no reveladas que, aún hoy, esperan a ser descubiertas.

Por todo ello, Toledo es una ciudad fascinante, enormemente encantadora y digna de ser descubierta cuando se experimenta una estadía en España. Su cercanía a Madrid (de la cual sólo la separan 71 km) y de otras ciudades tales como Avila, Segovia o Cuenca la vuelven la excusa ideal para no dejar de visitarla y perderse entra la inmensidad de sus encantos, secretos y maravillas. La interesante oferta de trenes o autobuses que parten de las grandes ciudades facilitan el acceso hasta ella y el hecho de que sea una ciudad pequeña y con una gran calidad de acogida la transforman en un sitio ideal para recorrerla en un día.

Acompánenme a recorrerla en este fotorreportaje:

El Alcázar, antigua fortificación militar y política entre los esplendorosos siglos XVI y XVII en los que dominaron los Habsburgo es el punto más alto de la ciudad. Cualquiera sea el sitio de la geografía toledana en la que uno se encuentre se lo puede ver desde todos los ángulos. Su historia milenaria y su iconicidad dentro de la cultura hispana lo vuelven el sitio más visitado por los turistas.

Como sucede en toda ciudad medieval, Toledo está atravesada por una serie de puentes que comunican diferentes zonas de su geografía. Creados para servir de acceso a los antiguos señoríos que signaron la edad media, ellos supieron ser fuente de inspiración para varios escritores, pintores y hasta cineastas que los eligieron para plasmarlos en diferentes manifestaciones artísticas.

La arquitectura toledana es una de las más eclécticas que puede verse en España ya que la influencia de las tres culturas (la mora, la judía y la cristiana) quedó impresa en sus edificios y templos que pueblan la ciudad. Asi es como en una misma manzana pueden convivir una mezquita, una sinagoga y una capilla católica sin que ello provoque asombro o extrañeza.

La presencia de los Austrias (Habsburgos) es una marca perenne e ineludible en la vida social de la ciudad. La dinastía Habsburgo no sólo fue la que llevó a España a su época de mayor esplendor sino que, particularmente en Toledo, tuvieron una presencia fundamental ya que construyeron algunos edificios que sirvieron como sede administrativa para la burocracia y el control de los actos de gobierno, haciendo de la vieja ciudad un centro de poder y control de los más importantes.

PERDERSE ENTRE CALLEJUELAS MEDIEVALES: UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE 

El mejor consejo que se le puede dar a quien quiera conocer la ciudad es que, a diferencia de otros lugares, guarde el mapa en la mochila y se largue al juego de la intuición dejándeose llevar por sus callejuelas enjambradas y las fachadas barrocas. Una vez decidido vivenciar el juego se le pedirá al viajero que desacelere su andar y comience una marcha lenta observando cada detalle de aquello que se presenta ante sus ojos. En pocos minutos el visitante percibirá que las calles serpenteantes, los edificios irregulares que dan la sensación de que se les vendrán encima, las persianas y balcones de otras epocas, los coloridos escaparates, las campanadas de las iglesias y los olores que se escapan de las tabernas y bares los harán sentirse como si se encontrara dentro de un film. 

Las casas de recuerdos típicos toledanos contienen piezas de joyería, espadas, cuchillos, escudos, blasones, bijouterie, juegos de ajedrez, banderines y hasta réplicas de armaduras de caballeros medievales. Las figuras del Quijote y Sancho Panza son un verdadero ícono en diferentes puntos del recorrido y selos puede apreciar en formatos tales como esculturas, merchandising y hasta incluso en algunos productos alimenticios o envoltorios de regalos para los turistas.

Las remeras  ("Sudaderas" en español) que reproducen íconos de la cultura española tales como el flamenco, el toro, el Quijote o algunas siluetas de los edificios y templos más importantes de la ciudad se exhiben en escaparates y exteriores de los negocios dedicados a la venta de souvenirs. Sin dudas, junto a los imanes y las tazas estas prendas son el objeto predilecto cuando se piensa en elegir un recuerdo. 

Toledo es un sitio ideal para comprar abanicos o mantones de manila. La enorme variedad de diseños, colores, materiales y precios -tanta como la que se encuentra en Madrid- le harán sentir al viajero las ganas de comprar alguno de ellos y los invitará a que seleccionen entre algunas de las tantas tiendas y dediquen un tiempo para elegir el adecuado.

La vajilla de cerámica azulejada que evoca diferentes personajes y momentos históricos de la ciudad son otros de los productos elegidos por los viajeros. Con un estilo muy similar al de los azulejos portugueses estos productos pueden ser una muy buena opción para llevar un recuerdo de la visita a la ciudad. También en el mismo estilo encontrarán azulejos con inscripciones o diferentes piezas para colocar en fachadas de casas tales como Cristos, vírgenes, ángeles o hasta incluso santos. 

El momento de un desayuno o un almuerzo reparador en medio de la caminata ofrece la excusa perfecta para entrar a cualquiera de la decena de bares o tabernas que abundan en casi todas las calles. Las ofertas de quesos, jamones, bocadillos (sandwiches) o tortillas es enorme y todas pueden pedirse -por modicos precios- compañadas de vino, cerveza, sangrías o la clásica horchata española, una de las bebidas más autóctonas de la región y que puede resultar muy refrescante (sobre todo en verano)

La cadena de fiambres y encurtidos Museo del Jamón tiene varios locales dispersos por toda la ciudad y es una excelente opción no sólo para comer y tomar algo sino, además, para comprar originales sovenires comestibles envasados al vacío y que permiten su traslado desde un lugar a otro sin inconvenientes. 

El cuidado trabajo de restauración y puesta a punto de muchos edificios históricos hizo que la ciudad recuperara muchos de ellos cambiando la estética del casco urbano. La pulcritud que muchos de ellos presentan en la actualidad obedecen a un cuidadoso programa de conservación del patrimonio toledano.

Escudos y blasones reales son un emblema que se repite en muchas de las construcciones. Símbolo del pasado medieval y del feudalismo español aquellos permiten reconstruir la vida social de esa época y dan cuenta de un modo de vida señorial que signó aquel periodo histórico. En esta fachada de la Escuela de Arte y Oficios Artísticos de Toledo se puede ver claramente esa presencia.

La Catedral de Toledo está considerada una de las más hermosas de España luego de la de Burgos y la de la Almudena de Madrid. Uno de los costados más famosos del edificio es la Puerta del Reloj, construida en el siglo XIV y que aun hoy se mantiene en excelente estado de conservación. El reloj ubicado en el rosetón de la fachada tiene la curiosidad de contar con una sola aguja para medir las horas. 

La herrería es una de las artes que, desde hace años, se perfecciona en la ciudad. Decenas de talleres de herrería y orfebrería fabrican a diario diferentes piezas que, además de destinarlas para la venta a los turistas, en ocasiones engalanan muchos de los espacios públicos como fachadas, ventanas, escaparates o diferente carteles callejeros.

Elementos de arte mudéjar y de los tiempos de la judería se funden entre sí para dar lugar a un estilo artístico original y de extrema belleza. En muchas de las fachadas de edificios del casco antiguo se pueden observar la presencia de aquellas muestras artísticas. Además de la estética que regalan dichas fachadas sorprenden, además, por el excelente estado de conservación que presentan sobre todo si se tiene en cuenta que muchas de ellas son edificaciones con varios siglos de historia.

Los trenes turísticos recorren la ciudad y la atraviesan por los principales puntos turísticos. Son ideales para aquellos que viajan con niños o bien para personas mayores que pueden encontrar en las calles empinadas y con grandes elevaciones un problema para su desplazamiento.

La Plaza del Zocodover es el punto de reunión predilecto de sus habitantes. Durante el día suele estar abarrotada de visitantes y turistas que encuentran allí uno de los sitios más interesantes para adquirir paseos guiados, excursiones o billetes para las principales atracciones de la ciudad. Milenaria pero renovada, la plaza es uno de los sitios más aconsejables para conseguir información turística o bien pasarse un rato tomandole el pulso a la vida social toledana. 

EL ALCÁZAR: SOBERBIA BARROCA AL SERVICIO DE LA BUROCRACIA REAL

El espacio en el cual hoy se encuentra ubicado el Alcázar no siempre fue así. En el S.III -mientras Toledo era parte del imperio romano- allí funcionó un edificio destinado a la vivienda del pretor asentado en la ciudad hasta que, dos siglos después, se transformó en la residencia de los reyes visigodos que gobernaron desde allí una buena etapa de la edad media. Con el correr de los años, ya en tiempos modernos, Carlos I de España (y V de Alemania)residió en él un tiempo y en 1535 solicitó a los arquitectos Alonso de Covarrubias, Francisco de Villapando y Juan de Herrera que diseñaran en aquel viejo palacio una estructura que sirviera como fuerte militar pero también como espacio para albergar a la burocracia administrativa que tan bien supieron llevar a cabo los Habsburgo en sus diferentes reinados. 

Sin embargo, los embates de la historia y las diferentes reyertas bélicas que se dirimieron allí provocaron que el edificio fuera bombardeado, incendiado y objeto de sabotajes por diferentes intervenciones militares. En el S XIX la reina Isabel I donó una parte del palacio para crear el Colegio de Infantería (alzándose como el primer espacio físico que tuviera un ejército español) y algunos años después, su hija Isabel II instaló allí una sede de recepción telegráfica que recibía mensajes desde Cádiz y Madrid, dos puntos importantes en la comunicación española.

En 1936 (mientras se llevaba a cabo la Guerra Civil española) el edificio fue tomado durante 70 días por los milicianos republicanos hasta que finalmente fueron sofocados por el ejército franquista. Un día después de la victoria Francisco Franco asistió al edificio aún en llamas y con enormes signos de destrucción y proclamó allí el triunfo sobre las fuerzas republicanas. Para fines de los años 80, muerto Franco -e iniciada la transición hacia la democracia- el edifico se encontraba reconstruido en su totalidad y se instalo allí la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Algunos  años despues, en 2010, se transformó en la sede del Museo del Ejército

En la actualidad el edificio se encuentra en el punto más alto de la ciudad y alberga el Museo del Ejército español. Junto a la imponente Catedral es uno de los monumentos mejor cuidados de la ciudad y a los que mayor interés se le presta cuando se lelvan a cabo las diferentes tareas de conservación y restauro.


Ubicado en el exterior del palacio se encuentra el Monumento a la gesta del Alcázar, el cual evoca el pasado vertiginoso en el cual el edificio se mantuvo incólume y resistió a los diferentes embates de la historia. Para los españoles el Alcázar es todo un símbolo de resistencia e identidad cuando se piensa la hispanidad como un constructo cultural, antropológico y social.

En cada uno de sus rincones se puede observar la inclusión de diferentes elementos de las tres culturas que convivieron en Toledo desde sus orígenes. 

Las enormes murallas que circundan el perímetro de la ciudad evocan el pasado medieval y la importancia que tenía Toledo, a la cual debían mantener protegida de cualquier asedio exterior y del avance de muchos de los pueblos que la circundan.

Un sistema de sierras rodea el perímetro de la ciudad y le otorgan un aire realmente cinematográfico. Así como sucede con las de Guadarrama en Madrid, este accidente geográfico enmarca las bellezas arquitecónicas y le da a la urbe un aspecto de detenimiento en el tiempo y la idea de que se encuentra perfectamente aislada de otros sitios de España. 

Edificios y monumentos antiguos conviven en una ciudad que está acostumbrada a la mixtura de culturas, credos y modos de vida. En esta imagen pueden verse dos columnas góticas ubicada en la Puerta de las bisagras, una de las mas antiguas del casco urbano.

La ciudad cuenta con un interesante plan de urbanizaciones el cual tiene en cuenta los desafíos de la vida moderna sin resignar el mantenimiento de la estructura histórica y arqueológica que allí reposa. Por el hecho de haber sido declarada como Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, la ciudad tiene serias restricciones a la hora de construir, urbanizar, modificar o crear nuevos accesos y caminos en el interior del casco histórico.

Algunas construcciones con siglos de antiguedad fueron recuperadas, restauradas y puestas a punto para funcionar como viviendas o edificios públicos. Muchas de ellas se encuentran inmersas en espacios antiguos y le otorgan a la ciudad un verdadero aire de postal.

Además de Arte Gótico que caracterizó a la Edad Media, en la ciudad también se pueden encontrar varias piezas que obdecen al período Románico, el cual muchos consideran una verdadera transición entre el mundo antiguo y los inicios del medioevo. 


La Puerta nueva de bisagra, antigua entrada de acceso a la ciudad aún conserva todos los elementos renacentisrtas que le dieron identidad. Si bien las murallas, los pórticos, los escudos y blasones reales en formato de altorrelieve y los pilares defensivos evocan los tiempos de señoríos feudales y de gran presencia monárquica, la construcción de realizó posteriormente, en 1540. Desde entonces, nativos y viajeros la consideran la antigua puerta de la ciudad haciendo de ella un sitio de enorme interés y uno de los elegidos para inmortalizar su paso por esas tierras. 

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