24 Feb
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Además de los chocolates, la cerveza, el encaje y las famosas papas fritas, Bruselas es conocida por un pequeño mito que divierte y atrae a miles de turistas a diario: el Mannekin Pis. De un tamaño que no supera los cincuenta centímetros esa pequeña estatuilla de bronce que representa a un niño orinando se convirtió en uno de los sitios obligados por los turistas que llegan hasta el para inmortalizar la visita. 

La estatua del orinante más famoso del mundo fue creada en 1388 y, desde entonces, se la ubicó en una fuente pública en las inmediaciones de las Rue de l’Étuve y Rue du Chêne, a pocos metros de la Grande Place. Allí permaneció confeccionada en piedra durante varios años y para inicios del siglo XVII se decidió a rediseñarla en bronce  otorgándole un aire más aburguesado y de mayor refinamiento estético. 

Desde entonces, las diferentes versiones sobre su origen (las cuales van desde la representación de un niño que en la edad media orinó la casa de una bruja y aquella lo transformó en estatua hasta la de otro niño que logró apagar un incendio con su propia orina) sumadas a que en algunas festividades la escultura orina vino o cerveza operaron rápidamente para convertirla en un mito y en uno de los sitios elegidos por los turistas para certificar su paso por la capital belga. 

Lo cierto es que la figura del Mannekin Pis no sólo se la puede ver en la fuente ubicada en la intersección de las dos importantes calles sino, además, en los numerosos negocios que están alrededor y que la utilizaron como musa inspiradora para convertirse en la cara de heladerías, bombonerías, restaurantes, pizzerías o cafés. 

A diario los turistas se agolpan frente a la escultura para escuchar historias relacionadas con su origen o para fotografiarse e inmortalizar el paso por Bruselas.

La estatua de bronce que data de 1619 se exhibe en una famosa esquina del casco histórico de Bruselas, cerca de la Grand Place.

La figura del Mannekin es la protagonista de un enorme merchandising que abarca chocolates, remeras, llaveros, imanes, destapadores de botellas, bolsos y hasta cuadernos o agendas. En la zona cercana a la fuente se puede encontrar una enorme diversidad de productos relacionados con ella. 

A casi 400 metros de allí, en los años 80 un escultor y dueño de un restaurante de poca popularidad decidió revitalizar la zona para lo cual esculpió en bronce una versión femenina del pequeño orinador y la llamó la Jeanneke Pis. De las mismas dimensiones que el Mannekin, su hermanita o alter ego representa a una descarada niña que sentada en cuclillas orina, sin ningún tipo de tapujos, ante los ojos de los visitantes. Si bien la escultura de la niña no cuenta con el acervo histórico de la otra en poco tiempo se transformó también en un emblema de la ciudad, tanto que, la inauguración contó con algunos personajes famosos entre los cuales se encontraba Illona Staller "La Cicciolina" quien por entonces pasaba su tiempo entre los sets de filmación de películas XXX y la actividad política en el senado romano. 

En la actualidad, los visitantes llegan a ella no sólo para hacerse fotos y registrar el paso por la ciudad sino, además, para utilizarla como testigo idóneo a la hora de proponer matrimonio, sellar amores de pareja o bien pedirle la llegada de un amor para aquellos que aún no lo encontraron.

Si están por Bruselas no dejen de visitarlos porque son una excelente opción para conocer uno de los íconos más emblemáticos de la historia cultural belga y también para pensar cómo el hombre, a lo largo de la historia, necesitó crear mitos que lo ayudaran a sobrevivir en las grandes ciudades. 

Más información

Mannekin Pis

Jeanneke Pis 

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