Además de los chocolates, la cerveza, el encaje y las famosas papas fritas, Bruselas es conocida por un pequeño mito que divierte y atrae a miles de turistas a diario: el Mannekin Pis. De un tamaño que no supera los cincuenta centímetros esa pequeña estatuilla de bronce que representa a un niño orinando se convirtió en uno de los sitios obligados por los turistas que llegan hasta el para inmortalizar la visita.