27 Jan
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Quienes visitan Europa saben que una de las cualidades que tiene el viejo continente es la posibilidad de hacer base en alguna capital y, desde allí, poder visitar destinos de cercanía, lo cual no sólo da la posibilidad de sumar sitios al viaje sino, además, permiten conocer más en profundidad el destino elegido. En el caso de Bélgica, los viajeros suelen llegar a Bruselas motivados por su historia, las fábricas de chocolate, los exquisitos jardines muy similares a los franceses y porque, desde que se instaló como sede de la Comunidad Europea, supo atraer a millones de turistas desde hace al menos dos décadas. 

Así es como quienes llegan a la gran capital belga se encuentran con la posibilidad de visitar algunos alrededores tales como Brujas, Gante, La Haya, Ámsterdam, Rotterdam o Luxemburgo (esta última una pequeña joya que cada día va tomando más vigor como destino turístico en una estadía en los países bajos) invirtiendo pocos euros y aprovechando al máximo la infraestructura de movilidad que esos sitios ofrecen. Gante es sin lugar a dudas uno de los sitios más populares para visitar en un día desde Bruselas ya que la separan nada menos que 58 km de distancia, los cuales se pueden realizar fácilmente en autobús, tren o en excursión privada. 

Una visita a ella supone descubrir una de las joyas mejor guardada de la Europa septentrional y que cuenta con una riquísima historia, monumentos medievales conservados de un modo increíble, preciosos canales con pequeñas embarcaciones,  iglesias cinematográficas y un casco histórico altamente urbanizado. Además, el casco histórico (pequeño y señorial) alberga una amplia oferta de bares, cafés, cervecerías, restaurantes y hasta, incluso, una serie de librerías, disquerías y negocios dedicados a la regalería en estilo vintage y artkraft como no suele verse en otros sitios de Europa.

En este artículo les comparto todo lo que se puede conocer de la ciudad en un día.

GANTE: UNA JOYA EN LA TRANSICIÓN DEL FEUDALISMO A LA MODERNIDAD

Como sucede con la mayoría de las ciudades europeas interiorizarse un poco en la historia es una de las grandes claves para disfrutarlas y para comprender el real valor que tienen los diferentes patrimonios que exhiben. En ese sentido, Gante no es la excepción, sobre todo si se tiene en cuenta que más allá de una ciudad elegante y rebosante de arte, fue uno espacio de vital importancia para la Europa moderna del siglo XV y XVI.

Según cuenta la historia, la ciudad fue construida en el siglo IX por Balduino "brazo de hierro" un conde de Flandes al ver la necesidad de sitiar el espacio para defenderse del avance de los vikingos quienes, para entonces, ya habían demostrado ser un pueblo con enormes conocimientos de navegación y muchas ansias de conquistar nuevas tierras. Así es como en el momento de la construcción, la ciudad se pobló de canales que les permitían a los habitantes de entonces desplazarse y desarrollar una interesante red comercial como si se tratara de una Venecia a pequeña escala. 

Sin embargo, fue a finales de la edad media y el inicio de la modernidad cuando la ciudad alcanzó su mayor apogeo ya que allí (junto con Amberes y Brujas) fue donde se instalaron los primeros prestamistas y cambistas de la historia europea, alzándose como el origen de lo que luego serían los bancos y la figura de los banqueros. Por ello, al ser un sitio de intercambio comercial y de custodia del dinero y oro de varias de las coronas europeas, la ciudad alcanzó un gran desarrollo estético y edilicio además de que supo materializarse como uno de los tantos centros de cristiandad en la región. 

GANTE DE PUNTA A PUNTA EN UN DÍA

La mejor opción para los viajeros que llegan a la ciudad desde Bruselas es el tren. La estación Gent-Sint-Pieters se ubica a 4.5 km del centro de la ciudad, por lo cual se recomienda ir una estación más hasta Gent-Damport que está ubicada mucho mas cerca del centro y desde la cual se puede acceder perfectamente a pie. Una vez en el centro, la postal que se tiene es la clásica que puede verse en afiches o publicidades turísticas, engalanada por las torres de Belfort (desde la cual se obtiene una de las mejores vistas de la ciudad) y la de la Catedral de la ciudad, una de las más antiguas de la región y mejor conservada. Ese es un lugar ideal para comenzar el recorrido ya que los lugares para visitar están muy cerca de allí y siempre permiten la posibilidad de volver allí en caso de perderse.

El centro de la ciudad o casco histórico en flamenco se llama Stadhuis. Allí se encuentra el edificio del Rathaus (Casa de gobierno o ayuntamiento) la Torre Belfort, la Catedral y la bella Iglesia de San Nicolás, segunda en importancia y con unos interiores que valen la pena visitar. 

El edificio del ayuntamiento con su característica fachada en estilo neogótico es uno de los sitios predilectos por los visitantes para comenzar el tour fotográfico. 

Iglesia de San Santiago (anterior a la de Santiago de Compostela) y la de San Nicolás son dos ejemplos de la arquitecura monumental que se llevaba a cabo durante la Edad Media. Hoy perviven gracias a un dedicado programa de restauración y mantenimiento del gobierno belga.

                                                                 Iglesia de San Nicolás 

La nave central de la iglesia ofrece el soporte ideal para el peso total de la construcción. Decorada con decena de imágenes religiosas de todo tipo (pintura, escultura y objetos devocionales) y con unos vitreaux extremadamente bellos, durante el día la iglesia posee una entrada de luz que le otrorgan una estética realmente celestial. 

A pocos metros de las iglesias se encuentra el Korenmarkt, una de las zonas donde se centra la movida durante todo el día. Atravesada por la calle "Klein Turkije" (o pequeña Turquia) allí se concentran la mayor cantidad de bares, cafés y restaurantes convirtiéndose en el epicentro de la vida nocturna. Además de una intensa vida social y llena de espacios de gastronomía local en ella se pueden ver curiosas construcciones recargadas de arte e historia.

Una vez recorrida la zona del Koren se recomienda visitar la Vrijdagmarkt (Plaza del Mercado de los viernes) fácilmente identificable por la estatua de Jakob van Arteblede y un aire bohemio encantador. Si bien allí también hay sitios para comer o beber, en ella abundan más las viviendas familiares y algunos otros negocios que seguro serán de enorme agrado para los viajeros. Allí hay numerosas cavas y boutiques de vinos en las que se pueden obtener interesantes souvenires comestibles (tales como vinos, licores, cervezas, patés y los clásicos "escargots" o caracoles en escabeche) pero, además, podrán visitar un par de locales que exhiben piezas vintage, artkraft y de antigüedades (tales como libros, postales, afiches, juguetes, encajes, sombreros)  

Las bicicletas y las casas de sombreros de otras épocas le otorgan a la ciudad un aire de película de época

       A pie o en bicicleta son dos de las mejores formas para desplazarse en la ciudad

                                 Memorabilias y postales para celebrar diferentes efemérides 

Juguetes, esculturas, marionetas y piezas de colección conviven en el mismo escaparate

                                    Una de las tantas vinerías o boutiques de vinos 

La Torre Belfort es uno de los puntos más altos del casco histórico y si se la sube, desde allí se puede tener una de las vistas más completas y fotografiables  de la ciudad 

El famoso restaurante De Genteneaar se encuentra ubicado en uno de los edificios más emblemáticos del casco histórico. Las construcciones tienen un estilo arquitectónico con rasgos nórdicos y muy similares a los que se encuentran en Brujas. 

La arquitectura de Gante  está compuesta por un estilo ecléctico que amalgama elementos del arte medieval, clásico y moderno. En muchas de las construcciones puede verse ese aspecto el cual le otorga a la urbanización un toque muy particular y que la diferencia de otras ciudades construidas en la misma época. 

GRAVENSTEEN: UN CASTILLO MEDIEVAL EN EL CORAZÓN DE LA CIUDAD

El Gravensteen es un castillo que se encuentra en las afueras de la ciudad y al que se puede acceder perfectamente a pie. El camino, desde el casco histórico, está muy bien señalizado y es fácil reconocerlo ya que, a diario, los visitantes llegan en caravanas tal como sucede con otros sitios de interés en la ciudad. La construcción se encuentra rodeada por un lago (el cual antes oficiaba como forma de defensa) y data del siglo XII cuando el Duque de Alsacia mandó a construirlo para que sea su lugar de vivienda. 

Para poder hacerlo aún más poderoso, los diferentes condes que lo habitaron desde su construcción le fueron incorporando torres hasta llegar a las veinticuatro con las que cuenta hoy, toda una rareza para construcciones de ese estilo. En su interior alberga un museo con objetos de la herencia condal y también una interesante muestra de elementos de tortura utilizados en los tiempos en que los prisioneros eran obligados a purgar las penas que imponía el santo oficio sobr todo para aquellos que cometían delitos graves como herejía o brujería. 

De ese modo el castillo fue mutando a lo largo del tiempo y en el siglo XVIII, cuando el proceso de Revolución Industrial era imparable e inevitable, dejó de ser morada condal para convertirse nada menos que en una fábrica de algodoon de las tantas que proliferaba por entonces en plena fiebre de la actividad textil. Para fines del siglo la fábrica se cerró, los trabajadorpedidos y el castillo se transformó poco menos que en un despojo de piedra. Pero fue un siglo despues que los ganteses decidieron recuperarlo, restaurarlo y devolverle su brillo original. Desde entonces se transformó en un verdadero ícono de la ciudad y un emblema que deja al descubierto las bases de su pasado medieval.

Para finalizar, les comparto este aviso publicitario con el que el sitio Visit Gent (espacio oficial de turismo de la ciudad) promociona de manera novedosa las maravillas que se pueden ver si se planea una visita.

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