Quienes visitan Europa saben que una de las cualidades que tiene el viejo continente es la posibilidad de hacer base en alguna capital y, desde allí, poder visitar destinos de cercanía, lo cual no sólo da la posibilidad de sumar sitios al viaje sino, además, permiten conocer más en profundidad el destino elegido. En el caso de Bélgica, los viajeros suelen llegar a Bruselas motivados por su historia, las fábricas de chocolate, los exquisitos jardines muy similares a los franceses y porque, desde que se instaló como sede de la Comunidad Europea, supo atraer a millones de turistas desde hace al menos dos décadas.