28 Jan
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El segundo destino para visitar cuando se planea una estadía en Bruselas es la ciudad de Brujas. Ubicada a 96 km de la capital y 38 km de Gante, Brujas es una de las joyas mejor guardadas de los países bajos razón por la cual fue incorporada en el año 2000 por UNESCO como Patrimonio de la humanidad. Sin embargo, la fama de destino turístico comenzó a tenerla afinales de los años 90 cuando terminó de ponerse a punto y se comenzó a promocionar como uno de los imperdibles para conocer en Bélgica. 

Como sucede con varios de los destinos europeos Brujas se caracteriza por ser una ciudad con mucha historia y, es sobre los vestigios que aquella dejó, sobre la cual se materaliza buena parte de su patrimonio. Su fundación data del siglo XI y cuentan que para ella se tomó una antigua construcción fortificada del siglo IX y se la utilizó como piedra fundamental. Por entonces el feudalismo comenzaba su etapa más floreciente y muchos de los espacios de Europa comenzaron a llenarse de tierras trabajadas por vasallos y señores que construían sus castillos para aumentar sus riquezas y defenderse de ataques exteriores. En ese sentido, Brujas cumplió un rol fundamental y gracias a las riquezas de algunos de sus habitantes comenzó a desplegar un desarrollo como no sucedía con otras de la región.

La creación de canales, los intercambios comerciales y el asentamiento de una sociedad adinerada que luego se transformaría en burguesía financiera fueron dándole poco a poco la identidad y la fisonomía que la volvió un sitio emblemático. Pero lo cierto es que el esplendor de la ciudad se vio opacado cuando en el siglo XV el río Zwin (principal arteria acuífera de la ciudad) bajó sus niveles y comenzó a llenarse de lodo provocando un exodo de población hacia Amberes, ciudad portuaria y con enormes posibilidades de desarrollo que terminó destronándola como centro financiero y cultural de la región. A inicios del siglo XX los belgas comenzaron un intenso trabajo de reconstrucción y seanemiento hasta dejarla en el estado en que se encuentra en la actualidad. 

BRUJAS: LA "PEQUEÑA VENECIA" EUROPEA

Los canales de Brujas son el elemento que más sobresale en la ciudad, razón por la cual resultan una buena opción para descubrir todo lo que aquella tiene para descubrir. Apenas llega, el viajero se ve delimitado por ellos y deberá atravesarlos como una condición "sine qua non" para llegar al casco histórico o cualquiera de los puntos urbanos más concurridos. El mejor consejo es desacelerar la marcha y, tal como sucede en Venecia, dejarse llevar por los paisajes y las imágenes de ensueño que muchos de ellos regalan a los viajeros.

Muchos de los canales se encuentran repletos de árboles que ofrecen unos paisajes inolvidables. Además, muchos de ellos se encuentran alejados del mundanal ruido del centro y recorrerlos tranquilamente dan la posibilidad de estar en silencio y tranquilidad, algo no muy común en destinos europeos que suelen estar abarrotados de turistas y movimiento.

Los puentes y los cisnes típicos de la zona son los elegidos para tomar fotografías y descubrir el espíritu de la ciudad.

Algunos viajeros o enamorados, inspirados por la atmósfera romántica del lugar, dejan testimonios de su amor o bien de su paso por los canales.

Algunas construcciones con más de tres siglos de antigüedad se ubican cerca de ellos y siguen albergando a familias que aún las habitan. 

Al acercarse a la ciudad la tranquilidad y los paisajes agrestes van quedando atrás y aparecen nuevas imágenes en las que los edificios, los negocios y los barcos que transportan pasajeros se repiten con mas frecuencia a medida que se acercan al casco histórico.

Un paseo por las márgenes de los rios descubriendo rincones que evocan a París es una de las mejores recomendaciones para quienes intentan descubrir la ciudad.


La diferencia de estilos en las construcciones hacen que los amantes de la fotografía encuentren en Brujas un destino imperdible y lleno de posibilidades para coleccionar imágenes increíbles.

El excelente estado de conservación de muchos de sus puentes que son milenarios fue gracias al trabajo de restauración y puesta a punto que se llevó a cabo a inicios del siglo XIX.

               La identidad de Brujas está definida por sus canales y construcciones  

Las embarcaciones pequeñas como botes o lanchas son una buena opción para quienes gustan tomar fotografías desde el río y obtener otros encuandres de la ciudad. Los lugareños las utilizam a diario como medio de transporte entre las diferentes zonas de la ciudad.

En la orilla de los diferentes canales se ubica una interesante oferta de restaurantes, bares y cervecerías. Un alto allí para comer o beber cualquier cosa son una excelente opción para vivenciar el espíritu de Brujas y sentirse un lugareño aunque sea por un rato.

Todos los negocios de la zona están muy bien comunicados entre sí por pequeños puentes y pasarelas.

               La Bierhuis es una de las cervecerías más famosas y concurrida de Brujas

La apacible quietud de los canales vuelven a la ciudad un destino elegido para quienes quieren hacer un alto y descansar unos días en el ajetreado periplo que supone una visita a Europa.

Teniendo en cuenta que la ciudad se volvió desde hace años un destino turístico, sus habitantes comenzaron a decorar sus casas para dejar una buena impresión en los visitantes. Así es como se pueden observar diferentes jardines con flores cuidadosamente seleccionadas, pequeñas esculturas, fuentes o hasta algunas intervenciones graciosas como la de esta casa que exhibe una monja en pael maché y que toma sol desde una buhardilla que da a la calle. 

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