04 Feb
04Feb

Que el hombre necesita de símbolos para solventar su paso por este mundo no es ninguna novedad. Desde los orígenes mismos de la humanidad dejó testimonio de su existencia y del modo de relacionarse con el otro a través de pinturas, objetos, obras de arte y hasta, incluso, por medio de pactos de fidelidad que han llegado a incluir la sangre como medio para sellar tal fin. Es por eso que, teniendo en cuenta esa modalidad, cuando en París se llega al famoso Pont des Arts, la sorpresa no es tal luego de encontrarse con los millones de candados que dejan amantes de todo el planeta que encontraron, en ese lugar, el sitio propicio para dejar la prueba de su amor eterno.  

Según cuenta la leyenda, la práctica de jurarse amor eterno por medio de un candado y luego arrojar la llave al río (con la idea de que al estar eternamente en las profundidades mantendrá el amor incorruptible) no nació en París, sino en Roma, en el famoso Ponte Milvio. Al parecer fueron los romanos los primeros en publicitar esa práctica y luego, al ser considerada París como la ciudad de los enamorados, cuadró perfectamente que se promoviera allí la meca del ritual. 

En la actualidad los candados ocupan las dos mallas metálicas que bordean ambas márgenes del puente y lo cierto es que, teniendo en cuenta la afluencia de público que llega a diario a la ciudad, la cantidad crece a diario de un modo vertiginoso (en 2010 el puente amaneció casi sin candados, algunos dicen que se debió a una limpieza ordenada por la alcaldía pero lo cierto es que en menos de dos meses se volvió a llenar nuevamente).

Pero más allá de las cuestiones anecdóticas e históricas, lo más interesante del ritual es que es inevitablemente invita a pensar que cada candado encierra una historia y, en algunas ocasiones, observando algunos de ellos, se puede inferir que no sólo amor eterno de pareja es lo que se promete frente a las aguas del antiguo río que atraviesa la ciudad, sino que hay otras formas de amor que también necesitan ser selladas a través de un pacto de fidelidad eterna. 

Una porción del puente contrasta con el ala posterior de la Catedral de Notre Dame. Esta imagen es una postal clásica de la ciudad y la fascinación que promete a los enamorados que la eligen como la capital del romanticismo. 

Los candados que llenan ambas márgenes del puente están escritos con los nombres de quienes se profesan el sentimiento, la fecha en que se llevó a cabo el ritual y, en algunos casos, están acompañados por objetos como cintas, cartas, pulseras o trozos de tela que ofician de ofrenda a quien sabe que deidad protectora del amor. Ningún candado es igual a otro y cada uno de ellos es como una pequeña obra de arte que esconde una historia y un sentido.

Vean algunos de los candados que más me llamaron la atención:

 Datos útiles:

Pont des Arts* Dirección: Quai du Louvre, Place de L´Institut 7500 (Distrito VI de París)

Recomendaciones:

Es recomendable visitarlo bien temprano o cuando cae la tarde ya que en horas pico suele estar atestado de gente (sobre todo en la época de temporada alta de verano). Una buena opción es visitarlo cuando asistan a Notre Dame o al Museo del Louvre.

* Se puede acceder a través del metro o autobús (Desde Notre Dame o el Louvre es muy fácil hacerlo a pie)

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