08 Jan
08Jan

Si se hiciera un ránking de capitales europeas con mayor cantidad de souvenirs creo que Praga pelearía su lugar en el Top five junto a otras como Roma, Paris, Londres o Madrid. Desde que se abrió al mundo capitalista, la ciudad vió en los diferentes souvenirs para turistas una verdadera e importante fuente de ingresos, logrando hacer de ellos, toda una industria. Pero les aseguro que en Praga, además de aquellos recuerdos "oficiales" se pueden adquirir otra infinidad de objetos o artículos que pueden transformarse en regalos o recuerdos tanto para quien estuvo allí como para quienes aún no han estado.

En este posteo compartiré con ustedes algunos de los miles de objetos que pueden comprar en la capital checa. Seguramente, cuando vayan, verán muchísimos más, acordes a sus gustos, preferencias o aficiones, pero me parece interesante que vean cuál es la oferta que existe ya que, les brindará la posibilidad de hacer el listado de regalos de antemano (y no traerle a alguien alguno que no sea de su agrado), además de saber con qué presupuesto deberán contar y no quedarse con las ganas de comprar aquello que encuentren como incunable y quieran traerse consigo.

La Karlova (peatonal más concurrida de Stare Mesto) es el sitio elegido para dedicar una mañana o una tarde para hacer compras. Ciento de negocios con toda clase de objetos típicos se agolpan en las callejuelas empedradas que le dan el aire medieval a una de las zonas más inolvidables de Praga. Recorran varias de ellas (en casi todas venden los mismos artículos) y comparen precios. Muchas veces suele haber diferencias o en varios comercios las ofertas si se compran en cantidad varían según los vendedores. 

Fun Explosive es una verdadera marca registrada en Praga (de hecho está considerada una de las más importantes y con mayor proyección del país). Integrada por un grupo de jóvenes diseñadores que ganaron un concurso entre miles de postulantes que idearon los diseños, hoy acaparan la mayor parte de los recuerdos de la ciudad. La gran colección de objetos (que abarca cuadros, tazas, pósters, libros, útiles escolares, postales, cajas de fósforos, bolsos, remeras, cuadernos,carpetas, platos, vasos, adornos, cerámicas, agendas, imanes) la verán diseminada por toda la ciudad y cuenta con una amplia oferta de diseños entre los que sobrealen las sombras de Kafka, los violinistas y los gatos de colores que saltan por las cúpulas y tejados de la ciudad.  

Las jugueterías son un lugar muy recomendable a la hora de buscar regalos. Aunque les parezca mentira, en ellas se pueden encontrar objetos de los más variados (desde marionetas hasta juguetes antiguos) y con precios más que accesibles a todos los bolsillos. Esta juguetería de la foto es una de las más tradicionales de Stare Mesto y se encuentra al lado del edificio de A-Storch- Sia, que es una de las fachadas más visitadas y que verán como sitio recomendado en cualquier guía de la ciudad.  

Las marionetas son un clásico y se las puede encontrar en versiones sencillas y económicas como éstas 

Las casas de orfebrería no abundan pero se las puede encontrar en la Karlova y cerca de la Torre de la Pólvora, a metros del Palacio del Ayuntamiento. 

El cristal de Bohemia al igual que el de Burano es de reconocida calidad y valor artístico. Varias casas venden diferentes artículos de este material y son uno de los souvenirs más requeridos por turistas de cierto poder adquisitivo ya que todas las piezas son realizadas a mano y representan un gran trabajo artesanal. Los checos aseguran que aunque hayan muchas artesanías que son parecidas, jamás habrá dos piezas exactamente iguales ya que la técnica del soplado obliga a ser creativo y no permite que se generen piezas en serie.

Tantos años bajo el dominio ruso les dejó a los checos muchas de las costumbres de aquellos. Los huevos de Fabergé (aquellos tan famosos que coleccionaban los zares y que se mencionan en la obra Anna Karenina) se consiguen a precios bastante caros pero son piezas que bien podrían estar exhibidas en cualquier museo de capitales de Europa del este. La gran mayoría de ellos están pintados con motivos religiosos, aunque, luego de la caída del Muro de Berlín, se incorporaron otros diseños menos clásicos y más divertidos como los de personajes famosos como Stalin, Madonna, el Che Guevara, Los Beatles o Lenin. 

En Praga además se toparán con librerías muy bohemias ubicadas en zonas turísticas. Si bien no son un sitio para comprar (ya que la mayoría de los libros están editados en checo, alemán y poco en inglés y francés) son una buena opción para perderse un rato en ellas y encontrarse con libros antiquísimos y discos de todos los tiempos. Además, algunas de ellas tienen cafés en su interior así que se puede tomar algo mientras se disfruta del lugar o se hojea algún libro que les interese y que puedan entender.

En esta fotografía verán que sobre el arco de la fachada principal se encuentra una placa recordatoria con la cara de Albert Einstein. La misma fue puesta allí para informar que en ese mismo edificio el científico pasó algunos años de su vida junto a su familia.

 La librería Shakespeare de Mala Strana ofrece títulos actuales y muchos en otros idiomas.  

Las postales con binoculares que ofrecen fotos en sepia y 3D son el mejor recuerdo que tengan de Praga. 

Para amantes de lo kitsch y los animales, cerca de la Catedral del Tyn (y a metros del Hard Rock Café) tienen esta tienda que se dedica a la venta de alfombras, almohadones y ropa de cama con estampados históricos. Los precios son muy buenos aunque, eso sí, piensen antes de comprarlos por que no son demasiado cómodos para portar en la valija y mucho menos en la mochila. 

Los gorros de piel al mejor estilo soviético se consiguen en casi todas las casas de recuerdos. Con modelos para hombres y mujeres (y de las más variados diseños) pueden encontrarse en algunas de las ferias callejeras que se arman en Mala Strana donde se los consigue a muy buen precio. Si deciden comprar uno para usarlo en su estadía les recomiendo que le quiten cualquier tipo de inscripción o escudos que traigan ya que los checos detestan cualquier elemento relacionado con los negros años del comunismo y mucho  menos si hacen alusión a Rusia.  

El concepto de galería de arte para los praguenses es algo distinto al concepto que se tiene en otros lugares. Cuando vean algún negocio como el de la foto y que tenga la inscripción de Gallery Art no duden en entrar ya que en ellos van a encontrar los más variados artículos (casi les diría todos los que les mostré en las fotografías anteriores). Además, si compran allí piensen que van a estar colaborando con el trabajo de artistas locales (en su mayoría jóvenes y estudiantes) que utilizan esas aventas como medio de vida.

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