05 Mar
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Sofía es una de las pocas ciudades del este europeo en la cual se advierte la presencia de diferentes costumbres y religiones como consecuencia de un rico pasado en el que las invasiones, los cambios monárquicos y la confluencia de culturas y lenguas le imprimieron a la capital una identidad inconfundible. Así es como en un pequeño segmento urbano el viajero se puede encontrar con mezquitas de estilo bizantino, iglesias ortodoxas, iconografía rusa y hasta ruinas que le hacen pensar dos veces si no está en Roma o Atenas en vez de en la capital búlgara.

Según cuenta la historia oficial las primeras poblaciones que se asentaron en el actual territorio búlgaro fueron los tracios cerca de 1500 ac y, a partir de su presencia, se fue forjando la identidad del ser búlgaro. Al parecer, cerca del S. VIII estos pobladores de origen eminentemente guerrero habrían llegado a la zona de la actual Sofía (hoy capital administrativa del país) y luego de bautizarla con el nombre de Serdika, construyeron allí uno de los asentamientos más importantes consolidadándose no solo como pueblo mayoritario sino, además, imprimiendo su mentalidad y sus costumbres como si se tratara de un origen inevitable. 

En el 188 DC los romanos ya eran los grandes dueños del mundo ubicado a un lado y otro del Mar Mediterráneo y en ese avance irrefrenable llegaron hasta Sérdika, disputándoles la hegemonía a los tracios quienes, más de medio siglo después de pelear inclaudicablemente, cayeron rendidos ante aquellos dando origen a dos provincias romanas de gran importancia: Tracia y Dacia. Lo cierto es que a partir de ese momento, la influencia del mundo clásico en aquellas dos urbes romanas se hicieron sentir con todo el peso de la ley y es por ello que, aún hoy, es posible encontrarse con vestigios del mundo romano en cada rincón o esquina de la ciudad.

Vean algunos ejemplos de cómo el pasado romano se transformó en memoria y convive a diario en diferentes puntos de la capital:

La Plaza Nezavisimost (cercana al Parlamento y la Casa de Gobierno de Bulgaria) es el punto ideal para comenzar a descubrir los vestigios del pasado romano. En medio de la explanada en la cual reposa un moderno paso a nivel para quienes descienden parta tomar el metro, se encuentra una pequeña capilla de estilo ortodoxo y que data de los años en que los romanos llegaron a Serdka antes de convertirla en parte del impero.

Los trabajos de excavación son moneda corriente en Sofía e intentan no sólo encontrar nuevos espacios enterrados bajo los cimientos de la ciudad sino, además, para conservar el estado de los restos ya descubiertos. En la fotografía puede observarse de fondo la silueta de la Mezquita Banya Bashi que resiste incólume como testigo de los cuatros siglos en los que la ciudad de Sofía estuvo bajo el dominio del Imperio Otomano, hasta su liberación en 1382.

Cuando se desciende al subsuelo donde se encuentra el metro de Sofía se pueden ver algunos de los vestigios romanos que se encontraron al momento de realizar las excavaciones que se llevaron a cabo para la construcción de la red de trenes subterráneos.

En el interior de la estación de metro se advierte la importancia de la cultura latina en lo que fué la Antigua Serdika. El viajero casual que se encuentra con ellas puede hacerse una idea de cómo fue el pasado romano de la ciudad y advertir las analogías con el patrimonio histórico que reside en Roma o en diferentes espacios del otrora Imperio romano.

      Lápidas, sarcófagos y molderías de antiguos templos se exhiben al público de manera gratuita 

Con un módico billete de acceso a los vestigios mejor conservados del pasado imperial se puede asistir a una interesante colección de frescos,mosaicos y otras muestas de arte. Pegado a la estación central ubicado bajo la Plaza Nezavisimost el pequeño museo vale la pena ser recorrido ya que ofrece una pequeña colección de la misma importancia que tienen muestras similares en los grandes museos de la Europa Occidental.

                                Frescos del S. VI dc se encuentran en estado nivel de conservación 

     Restos de mosaicos que contrastan por la dualidad que presentan entre arte cristiano y bizantino

El museo presenta algunas referencias tenporales y de la naturaleza de los objetos para que los visitantes puedan reconstruir y dimensionar la importancia del patrimonio exhibido.

El otro punto en el cual se puede ver uno de los vestigios mejor conservados implican tener que desplazarse hacia el interior de la Casa de gobierno de Sofía. Allí, en uno de los amplios patios que engalanan el edificio se encuentra la Iglesia de San Jorge, construida en el S.IV dc y considerada la pieza pieza más icónica del pasado romano ya que no sólo aloja en su interior una muestra increíble de pinturas medievales sino que, además, mantiene las edificaciones que integraron el sistema de urbanización de la antigua Sérdika. 

Además del acceso a la Iglesia de San Jorge, en la Rotonda en la que se encuentra ubicada la construcción se llevan a cabo diferentes eventos culturales y algunas muestras itinerantes relacionadas con el pasado clásico que tanto identifica a Sofía. 

Si deciden visitar el pasado romano cuando visiten Sofía sepan que es un recorrido que se recomienda hacer por la mañana (no lleva más de una hora) ya que algunos lugares como el Museo o la Iglesia de San Jorge tienen un horario reducido antes del mediodía. Recuerden que el mejor consejo es llegar temprano a la Plaza Nezavisimost y a partir de allí comenzar a recorrer los alrededores, bajar al metro y luego asistir a la Casa de Gobierno búlgaro para ingresar en la Rotonda romana y en la Iglesia de San Jorge .

Ruinas romanas en Google Maps

Iglesia de San Jorge (Viator)

Imágenes de las ruinas de la Plaza Nezavisimost

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