23 Aug
23Aug

Cuando se va a Cachi desde la ciudad de Salta -y se toma la ruta nacional 33 en Payogasta- es aconsejable hacer una parada y adentrarse por unos minutos en el maravilloso ecosistema que propone el Parque Nacional Los Cardones. Ubicado en la zona centro-oeste de la provincia, el inmenso parque le regala al visitante una vista digna de una pantalla cinematográfica, cargada de color, exotismo y algunas historias transmitidas de generación en generación dando cuenta del pasado glorioso previo a la conquista española y que lo tuvo como escenario.

Apenas se atraviesa el cartel que oficia informalmente como ingreso al parque,las ondulaciones casi pictóricas del suelo dejan ver la multitud de cardones que pueblan el espacio. Allí es donde la experiencia de cada viajero se vuelve una experiencia única e irrepetible, ya que al poder desplazarse libremente entre ellos, tendrá la posibilidad de fotografiarlos, observar sus extremadas alturas (algunos llegan a medir hasta 10 metros)  y disfrutar del contraste cromático que proponen la majestuosidad de los andes y los cielos diáfanos característicos de la zona.

Uno de los puntos que más me llamó la atención cuando recorrí el parque fue un cartel donde se explica el origen mitológico de los cardones que supieron elaborar los incas. Al parecer, la leyenda dice que existió una joven pareja (formada por la bella Pasacana y el indio Kehuaillu) que no contaba con el apoyo del padre de la novia, uno de los kurakas más importantes de la zona. Lo cierto es que ante la negativa del cacique los jóvenes decidieron huír, escondiéndose en una zona desértica e intentando no ser descubiertos. 

Pero al ver que los indios que iban tras ellos se acercaban cada vez más, ambos le pidieron a la Pachamama que los protegiera y ella le otorgó a Kehuaillu una especie de manto verde para que se cubrieran con él y lograran burlar a los buscadores. Así es como ambos acobijados por ella se transformaron en un cardón y es por ello que, cuando la primavera llega, la flor que sale de los cardones no es otra que el alma de Pasacana que se asoma para poder contemplar la belleza de los cerros sin ser descubierta.

Por historias como esta y por la inolvidable experiencia que van a vivenciar si deciden visitarlo es que vale la pena tenerlo en cuenta cuando se planea una estadía en Salta. El acceso al parque es muy sencillo (desde la ciudad de Salta se toma la Ruta Nacional Nº68 y luego la Ruta Provincial Nº33) y el acceso es gratuito. Eso sí, creo necesario hacerles dos recomendaciones: la primera es que van a sufrir un cambio importante de altura (se inicia la subida en el Valle de Lerma a 1200 mts. sobre el nivel del mar y en el Parque se alcanzan los 3000 mts.) por lo cual prevean mascar coca (que se consigue sin problema en toda la zona) o bien comprar los caramelos que para muchos son más agradables.

Y la segunda es que tengan en cuenta que en el lugar no hay guías, por lo cual se ruega la colaboración como visitantes de no arrojar basura, no fumar, no tocar los cardones (si bien no son venenosos pero pueden provocar algún tipo de lastimadura con los gruesos espinales que tienen) y mucho menos cortarlos para verificar si tienen agua en el interior (aunque esto último parezca una perogrullada son situaciones que se suceden a diario)
Un último consejo: lleven una buena cámara de fotos y permítanse experimentar con fotografías en blanco y negro o sepia. Innovando en las composiciones y con esos efectos les aseguro que podrán lograr imágenes realmente sorprendentes.

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