24 Jan
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Una buena elección para iniciar la segunda parte del recorrido al museo es la sala dedicada al siglo XIX, época en la cual el país vivenció importantes acontecimientos históricos y logró la materialización de un estado moderno. Así es como luego de haberse tomado un descanso en la recorrida del primer tramo, lo mejor es irse hasta las salas del primer piso y perderse entre los fascinantes elementos que ilustran aquellos años.  

La historia del siglo XIX en Brasil no puede explicarse sino a partir del retrato de los Reyes de Braganza (Joao VI y Carlota Joaquina de Borbón) ya que ambos llegaron al territorio brasileño cuando José Napoleón invadió la Península Ibérica en 1808 y con aquel acto de resistencia se transfomaron en los primeros y únicos reyes peninsulares en ocupar el espacio conquistado. Cuando la invasión concluyó en 1821 los reyes regresaron a Lisboa (la cual había sido durante años la metrópoli del imperio) y dejaron a su hijo Pedro como regente del espacio brasileño. Pero lo cierto es que el joven príncipe motivado por el movimiento independentista que vivía el otrora espacio colonial liberó al país instaurando la independencia de cualquier yugo monárquico. 

          Joao VI y Carlota Joaquina de Braganza padres de Pedro I, libertador de Brasil  

Cuadros de Pedro I y elementos que formaron parte del día a día se exhiben en la sala dedicada a los acontecimientos e hitos históricos del S. XIX.

Objetos propagandísticos con los retratos del Príncipe Pedro I y su esposa María Leopoldina de Austria 

Los diferentes tronos utilizados por Pedro I y Pedro II (su hijo nacido en Rio de Janeiro y coronado último monarca de la dinastía Braganza en gobernar Brasil) se exhiben en un perfecto estado de conservación. Verdaderas obras de arte y embuidos de una enorme significación histórica son una de las piezas más bellas que se pueden ver en los salones dedicados a ese período.

          Dorados, gobelinos y brocatos dan forma a los que fueron los tronos reales 

La presencia del ejército mientras se produjeron los dos reinados de los Pedros fue de suma importancia. Prueba de ello es la colección de trajes de diferentes rangos que se exhiben en la sala contigua dedicada al proceso de abolición de la esclavitud, el cual supuso uno de los mayores avances políticos y culturales que permitieron la consolidación del estado brasileño.

Un grupo de esculturas representan la convivencia de la monarquía con los diferentes pueblos originarios que poblaban el espacio brasileño. 

Hasta 1888 (año en que se produjo la abolición de la esclavitud) las prácticas de tortura y de sumisión al amo estaban legalmente permitidas. Con una población afro de numerosos miembros era común que las familias blancas o incluso mestizas tuvieran esclavos a cargo, incluso en el caso de los más poderosos, familias enteras al servicio de un mismo amo. Prueba de ello son estos variados elementos de coacción y tortura que se utilizaban para dominar y controlar a la población esclava. A partir de la abolición, dichas prácticas fueron penalizadas y comenzó, lentamente, un proceso de adaptación de los afrodescendientes en la sociedad brasileña.

Estatua monumental de bronce refleja a un niño afrodescendiente agradeciéndole a Pedro II el dictado la abolición de la esclavitud. 

Algunos cuadros exhibidos en los enormes salones dan cuenta del modo de vida de la aristocracia brasileña. En esta pieza titulada "La ilusión del tercer reinado" o "El último baile de la Isla Fiscal" (pintado por Aurelio de Figueiredo en 1905) se evoca el último baile que vivenció la alta sociedad antes de abandonar la dependencia monárquica de Pedro II al producirse el golpe de estado que lo derrocara y que dió origen a la implantación de la Primera República Brasileña. Cuentan que el pintor había sido invitado al evento que refleja y que, por haber sido testigo, pudo obtener el grado de detalles que tiene la obra, la cual se alza como una de las más importantes de la colección permanente del museo. 

Una interesante colección de carruajes y autos antiguos permite reconstruir el esplendor y la magnificencia del pasado brasileño.

                                       Carruajes reales de diferentes épocas y períodos

                        Primeros ejemplares del emblemático Ford-T llegados a Brasil

EL SIGLO XX: EN LOS ALBORES DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO

Si bien el siglo XIX fue intenso en cuanto a lo que a acontecimientos y cambios socio-políticos respecta, el siglo XX brasileño no fue menor en intensidad y padeció las mismas filias y fobias que el resto de países de latinoamérica. Con una pujante economía, una sociedad instruida y con una cultura de enorme importancia el país de inicios del último siglo ya auguraba el brillo de ciudades como Río de Janeiro, Sao Paulo o Salvador de Bahia y se alzaba como el mas grande bastión de la herencia cultural portuguesa. 

Sin embargo, mas allá de un sinfín de bonanzas, el mundo de posguerra de la segunda mitad del siglo expuso al país y a su pueblo a muchos de los vaivenes políticos que sufríeron varios países hispanoamericanos y que tuvo, entre algunos de ellos, a líderes populistas (siendo Getulio Vargas el más importante), traumáticas dictaduras, la globalización, los ineludibles avances del neoliberalismo finisecular y la radicalización de la extrema derecha acaecida en la última década.

Las principales tendencias artísticas y culturales recalaron en el Brasil contemporáneo de modo natural. Desde el inicial Art Nouveau hasta el Arte Pop de fin de siglo, el pais incorporó aquellos y supo transformarlos a partir de la incorporación de elementos locales.

Cuando en 1922 se realizó la Exposición Universal para celebrar el centenario de la Independencia de Brasil, la fábrica de café Cruzeiro (pertenencuente a Pachecho Ferreira y Cia) mandó a construir un escritorio en estilo Art Nouveau para publicitar la firma en aquel evento. Tal fue la cantidad de personas que lo vieron que rápidamente se transformó en un emblema de la muestra razón por la cual se decidió a exhibirlo en el museo como pieza testigo de aquel inicio de siglo.

Mantones de manila con pasamanería y bordados de brocato enviados por artesanos portugueses con motivo del centenario de la Independencia a manos de Pedro I interan la colección. La estrecha relación de Brasil con Portugal define un vínculo sostenido y un intercambio cultural más que interesante que supo sobrevivir al paso del tiempo.

Una serie de imágenes fotográficas ilustran algunos de los principales actores que llevaron a cabo muchos de los acontecimientos históricos acaecidos en el país. Así es como indígenas, militares, estudiantes y trabajadores adquieren visibilidad ante el visitante como los verdaderos hacedores de la historia. 

Televisores, tocadiscos, radios, computadoras y otros medios de comunicación reflejan el modo en el que se difundieron los bienes culturales a lo largo de todo el siglo XX e incluso en el XXI.

Una cuidadosa colección de juguetes (obtenida a partir de diferentes donaciones privadas) atestigua el modo en el que las infancias desarrolaron la capacidad de juego y aprendizaje. 

La novedosa incorporación de diferentes atuendos y uniformes que representan los diversos oficios y profesiones que ejercen los brasileños es uno de los mayores aciertos de esa sala. A partir del simbolismo que representa cada uno de los ropajes lograron representar las actividades que se llevan a cabo el país y, con ello, homenajear a cada grupo humano según su profesón, arte u oficio.

Durante el período de 1964-1985 Brasil vivió casi dos décadas de dictadura. El golpe pergeñado desde los EEUU depuso al entonces presidente Joao Gulart e implementó un sistema basado en la represión y desaparición sistemática de todo el que fuera considerado opositor. Si bien durante aquellos años el país evidenció cierta prosperidad económica, el costo humano que dejó ascendió a cerca de 500 muertos y desaparecidos por causas politicas. En el museo, aquel triste período de la historia es evocado a través de diferentes obras de arte que intentan mantener viva la memoria y la reflexión crítica.

La consigna de NUNCA MAS acuñada por la justicia transicional argentina luego del período de la última dictadura perpetrada entre 1976 y 1983 fue tomada como ejemplo para pensar el saldo que dejaron aquellos años.

Una sala exhibe diferentes afiches y propuestas de candidatos durante el período de apertura democrática que sobrevino en Brasil a partir de 1985. Desde entonces, el país tiene un sistema democrático y supo conseguir una alternancia sostenida de las formas republicanas sin la intervención de golpes o abusos desde el ámbito militar.

Afiche de propaganda política de la primera candidatura del actual presidente reelecto Luis Inazio Lula Da Silva de origen trabajador y formado en la militancia política del PT o Partido de los trabajadores.

El museo da cuenta de los desafíos que plantea mantener la democracia en la actual coyuntura influenciada por el avance de las derechas en el mundo y, sobre todo, después de la presidencia de Jair Bolsonaro en la  que sumió al país en una experiencia cercana a la que vivieron otrora en los tiempos más negros de la historia de Brasil.

Al finalizar la visita se tiene la sensación de que las horas que se pasaron recorriendo las diferentes salas que pueblan el museo, otorgaron la posibilidad de un recorrido minucioso y cercano por la historia de Brasil. Como despedida, un enorme espejo refleja la imagen del visitante y la acompaña con la frase "Vos hacés la historia". Quedar frente a esas palabras invita a pensar, indefectiblemente, en la importancia de la memoria para definir la identidad también en el valor que cada uno de nosotros tiene en la materialización de la gran historia. Pocos museos en el mundo proponen ese juego con el visitante. Y en el caso del Histórico Nacional de Río de Janeiro, se agradece.

Más información

                                  Video Oficial del Museo Histórico Nacional de Brasil

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