Los jardines son una rara manifestación urbana que, pese al paso de los años, siguen siendo el espacio elegido para huir del mundanal ruido de las ciudades y volver a conectar con nuestra propia esencia. Miles de películas o tramas de novelas literarias transcurren en ellos y siempre aparecen como lugares donde el hombre encuentra una pequeña tregua para reconfortarse en el silencio, el aire puro permitirse, aunque sea por un momento, un interesante plan de evasión. Si bien en Europa todas las grandes capitales suelen contar con algunas de estas maravillas (los de Luxemburgo o Versalles en París, El Retiro en Madrid, el Vondelpark en Amsterdam o el Central Park en NY) en Bruselas es donde no sólo más cantidad supieron crear sino que, además, aquellos cuentan con una estética y un refinado paisajismo que los vuelve únicos y dignos de ser conocidos cuando se planea una estadía en la capital.
Si bien la oferta paisajística de Bruselas es enorme (que comprende mas de 10 parques y casi otros tantos jardines) en este artículo quiero compartirles tres de los que tuve la posibilidad de visitar y que recomiendo no dejen de conocerlos si tienen la posibilidad de conocer la capital belga. El Parque de Bruselas es el único al que van a tener que ir especialmente ya que se encuentra ubicado en una zona que no está considerada "turística" pero los otros dos (los Jardines del Palacio Real y la Place du Sablon) los verán indefectiblemente ya que están ubicados en puntos neurálgicos y cerca de sitios turísticos por los cuales seguro pasarán.
PARQUE DE BRUSELAS

Está considerado el jardín más importante de la ciudad. Durante la Edad media los duques de Brabante (una de las familias mas poderosas de la Bélgica de entonces) habían hecho de esa zona uno de los principales sitios de caza hasta que, en 1770, con los albores de la modernidad el enorme bosque fue resignificado y se transformó en el mayor parque de la ciudad y en uno de los atractivos favoritos de los pobladores de entonces. Desde ese momento, el parque significó uno de los sitios elegidos por quienes quieren aislarse un poco del ajetreo que propone Bruselas y pasarse allí un rato en silencio y acompañados de una serie de esculturas de una enorme belleza y que le dan al jardín el peso de la historia que pesa sobre la cultura belga.

Estatuas con más de un siglo permanecen incólumes en diferentes rincones del parque. Muchas de ellas demuestran no sólo el paso del tiempo sino, además, los efectos de la erosión, las cuales les dan un estilo de romanticismo y que las vuelve ideales para fotografiar.

La mixtura de árboles y esculturas le imprimen identidad al parque y lo vuelven un lugar de ensueño en el medio de la gran urbe que es Bruselas.

Esculturas de estilo grecorromano abundan en todo el perímetro del parque

Bustos de emperadores y filósofos romanos también se hacen presentes en el parque

Un cartel de fines del S. XIX aún se mantiene en pie y explica que el parque fue creado para el disfrute y la "salvaguardia" de todos los ciudadanos dejando en claro la importancia de que existan estos espacios públicos como un remanso en la ajetreada vida moderna.

Ánforas de estilo romano y un sendero con los principales filósofos, escritores y políticos belgas atraviesan varias arterias del parque otorgándole un aire de conciencia histórica y como espacio de memoria.
JARDIN MONT DES ARTS
Ubicado en el Quartier Royal el Mont des Arts (Monte de las Artes) es uno de los sitios mas distinguidos y uno de los atractivos turísticos más visitados cuando se está en Bruselas. Su creación y posterior fundación surgió como consecuencia de un proyecto frustrado. Cuentan que a finales del S. XIX el Rey Leopoldo II desalojó un barrio que funcionaba allí con la idea de construir una zona dedicada exclusivamente para el desarrollo de las artes pero nunca pudo terminar de construirlo dado que la falta de fondos lo obligaron a paralizar las obras. Cuando en 1910 Bruselas fue la sede de la Exposición Internacional el rey reflotó aquel proyecto truncado y le encargó al paisajista francés Pierre Vacherot que creara un enorme jardín para ubicarlo en el perímetro donde antes se asentaba el barrio desaparecido. Así fue como luego de aquella exposición el famoso jardín quedó enmarcado en el corazón de la ciudad y se transformó en uno de sus emblemas más significativos.

El jardin evoca la estética de los jardines del Palacio de Versalles o los inventados por Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas

Cerca de allí se encuentra el Palacio Real y los archivos reales de Bélgica

La Biblioteca Real de Bélgica se encuentra frente a los jardines del Mont des Arts

Muy cerca de allí se encuentra esta joya aruitectónica más que recomendable: el Carrillón el Mont des Arts ubicado al lado del Palacio de los Congresos

Las dos caras del Carrillón comunican el centro de la ciudad con los jardines
JARDINES DEL PALACIO REAL (CASTILLO DE LAEKEN)

Como sucede con todos los espacios donde se encuentran asentados los palacios reales, existen, inevitablemente, enormes jardines. Puestos como elemento embellecedor en otras épocas tambión oficiaban como aislantes de la calle y las ventanas del palacio, logrando así que no hubiera infiltraciones o intrusiones en el edificio. En el caso del Palacio Real de Laeken se encuentra en la zona ás céntrica de la ciudad y sus jardines suponen un remanso para el complicado tránsito que circunda por allí ya que se encuentra vecino a las avenidas más importantes y concurridas de la ciudad.
PLACE DU SABLON Y LOS JARDINES PETIT SABLON
La Place du Sablon es uno de lo espacios más concurridos por los turistas ya que en ella se encuentra la Iglesia Notre-Dame du Sablon, una de las joyas góticas más antiguas de la ciudad. Allí funcionó uno de los barrios más pintorescos de los siglos XVIII y XIX y es por ello que la zona albergó el Petit Jardin du Sablon, un espacio verde recubierto de diferentes esculturas que evocan a los personajes más famosos (y otros no tanto) de la historia de Bélgica. La fuente principal del jardín es un espacio más que inspirador para hacer un alto en la recorrida y almorzar algo, sentarse a descansar o para tomar un rato de sol si esté en primavera o verano. Una visita obligada desde allí es cruzar la avenida que la circunda y entrar a la Iglesia Notre- Dame du Sablon, poseedora de una extrema belleza y un prodigio del arte medieval.

La Fuente enmarcada en el corazón de la plaza está acompañada por una serie de esculturas que la circundan y la rodean.

Iglesia Notre-Dame du Sablon es la segunda iglesia más importante luego de la Catedral de Bruselas
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